Hoy tengo ganas de hablaros de fútbol porque dentro de unas horas España juega la final del mundial, un selección española con mayoría de jugadores catalanes, y yo, cuando hablo de jugadores catalanes me refiero que a que hayan nacido en Cataluña por que, personalmente no creo que se pueda considerar catalán un jugador de Gijón que el año que viene, vendrá a vivir a Barcelona, quien sabe si por un año o más.

Un Señor de Fuentealvilla que lleva diez años en Catalunya no lo consideraríamos catalán a menos que juegue en el Barça, ¿por qué?, ¿y por qué los del Nastic No? ¿Por qué es más catalán el Barça que el Nastic, el Lleida o el Sant Andreu?
Pero bueno con Xavi, Puyol, Busquets, Piqué, Valdes y también Capdevila, Cesc y no sé si me dejo alguno, pero la cuestión es la mayoría son catalanes lo cual origina varias controversias.
Por un lado los locutores madrilistas que rozan el anti-catalanismo por culpa de los cuales Cesc se tuvo que poner “Fabregas” de nombre, que estarían encantados que no hubieran jugadores catalanes y que les revienta que sea Puyol el que les saca las castañas del fuego y no Fernando Torres.
Por no hablar del día que tuvieron que ir del lado de Piqué y en contra de su idolatrado Cristiano (Este el día que se cambie de religión ¿Se cambiara el nombre?) Ronaldo.
O el día que se lamentaban que por cabezonería de Florentino, Villa hubiera acabado “también” en el Barça, ¿Eso es ser neutral?.
Por otro lado los catalanes que preferirían que ganase Holanda y que por tanto que pierdan Xavi y compañía, vecinos suyos todos, ¿Que es esto? Os guste o no, es la selección que nos representa aunque te gustase que fuese otra, de momento es donde juegan los tuyos.
Andoni Zubizarreta es el jugador que más partidos ha jugado y fue el capitán de la selección española un montón de años dijo que nunca saldría al campo con luciendo una bandera española y nunca lo hizo, aunque el caso más extraño es el de Joxe Anjel Iribar Kortajarena, jugó como internacional varias ocasiones y fue miembro fundador de Herri Batasuna, y es que, una cosa es el fútbol y otra la política.








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