
La apuesta socialista es que haya muy pocas voces disidentes y que al fin, nadie las oiga. El premio es el silencio del gulag, de la cárcel, del exilio.
Se refiere a lo ocurrido con Alejandro Peña Esclusa, a Franklin Brito, que en definitiva "Las acusaciones son un insulto al sentido común, pero parece que en éste, como en muchos otros casos, el propósito es desconcertar a la vez que intimidar, demostrar que el régimen puede hacer lo que le dé la gana y no hay defensa posible frente a la arbitrariedad".
Es parte del artículo de Luis Marín. Lo puede leer por este enlace:
http://www.diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=6236








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