Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa, el resto es propaganda. Su función es poner a la vista lo que está oculto, dar testimonio y, por lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y a través de ellos la sociedad, es el mero derecho al pataleo, lo más equitativa y documentadamente posible. Criticar todo y a todos. Echar sal en la herida y guijarros en el zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa; de la neutralidad, los suizos; del justo medio, los filósofos, y de la justicia, los jueces. Y si no se encargan, ¿qué culpa tiene el periodismo?". 


-Horacio Verbitsky, 
periodista y escritor argentino.

A veces tengo la sensación o el parecer que desde nuestros estamentos culturales y nuestra querida Generalitat, nos mienten o no se saben nuestra historia (o es que quizás la inventan y ocultan su lado malo para manipularla) . Año tras año, contemplo y sufro en silencio como desde nuestros estamentos, se venera la figura de Françesc Macià y no solo eso, además se exalta la figura del fusilado Lluis Companys por el ejército nacional, una vez entregado éste al ser hecho cautivo por los nazis al entrar en Francia. Recordar que ambos personajes fueron declarados traidores por la Propia República Española.

 

-"Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España, prefiero a Franco. Con Franco Ya nos entenderiamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras , venga poderes, dinero y más dinero."

Manuel Azaña presidente de la II República Española.  Memorias, en alusión a los nacionalismos y separatismos.

 

Se enmarcan sus nombres en plazas y calles de toda Cataluña , con el beneplácito de toda la ciudadanía (que quizás muchos ni tan siquiera sepan quienes eran o cual fue su lugar y propósito en la historia). A su vez, toda esta gente se rasga las vestiduras con la figura de otro dictador y a su vez claman al cielo ante cualquier manifestación o culto a ese otro caudillo, del cual ya nos desprendimos afortunadamente todos los españoles, para poder caminar en libertad y en paz en el Estado o la Monarquía española.
Cabría recordar ciertos hechos acaecidos en la historia y pasados por alto en nuestros libros de historia, o por aquellos que desde aquí, intentan que no se lean o se den a conocer esos acontecimientos muy similares al momento actual, pero diferenciados por el tiempo.

1931: Macià y la renuncia a su “Estado”

El 14 de abril de 1931 el entonces presidente de Esquerra Republicana, Francesc Macià, tan sólo una hora después de que Lluís Companys saliera al balcón del Ayuntamiento de Barcelona para proclamar la Segunda República, Macià aparecía por sorpresa en el mismo lugar, manifestando que, 
“en nombre del pueblo de Cataluña, se hacía cargo del Gobierno catalán y que en aquella casa permanecería para defender las libertades de su patria, sin que pudiese sacársele de allí como no fuera muerto”, contaba ABC. Acababa de proclamar el “Estado Catalán” y a su vez una traición a reciente constituida República Española.

Esta proclamación fue el primer problema que tuvo que afrontar el Gobierno Provisional de la Segunda República, que rápidamente envió a tres ministros a Barcelona para negociar con Macià. Estos consiguieron que Esquerra Republicana renunciara a su “Estado propio”, a cambio del compromiso del Gobierno de presentar en las futuras Cortes Constituyentes el Estatuto de Autonomía que decidiera Cataluña. Un fracaso no tan amargo si tenemos en cuenta que de aquel acuerdo salía el germen de la futura Generalitat. La nota oficial enviada posteriormente por el líder independentista decía: “En nombre del pueblo de Cataluña, proclamo el Estado catalán bajo el régimen de la República catalana, que libremente y con toda cordialidad anuncia y pide a los otros pueblos hermanos de España su colaboración en la creación de una Confederación de pueblos ibéricos”.
Aquí no pararon las ansias independentistas de esos dos 
“traidores” a la II República, puesto que tres años más tarde y aprovechando un mitin y las revueltas sociales del momento por la inestabilidad y debilidad del gobierno de la República.

 

                                                           

Imagen: Estudiantes sevillanos contra el líder de Esquerra Republicana, Francesc Macià.

 

Más tarde el segundo de abordo, cobraría un protagonismo aún más evidente:

 

1934: Companys y el estado de guerra

En octubre de 1934, inmediatamente después de que se produjera la entrada de tres ministros de la CEDA en el gobierno de 
Alejandro Lerroux, tras desatarse la huelga revolucionaria convocada por los socialistas. 
Companys acababa de proclamar el 
"Estat catalá", rompiendo relaciones con el Gobierno central, acusando al nuevo gobierno español de “monarquizante” y “fascista” (nos recuerda también a las mismas palabras que a veces lanza Artur Mas, así como su socio Oriol Junnqueras al actual gobierno de España) . “Cataluña enarbola su bandera, llama a todos al cumplimiento del deber y a la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalitat, que desde este momento rompe toda relación con las instituciones falseadas”, dijo el periodista de ABC en Barcelona, Antonio Guardiola.Contaba al detalle cómo vivió la tarde de aquella “declaración sensacional”, en un artículo que titulaba “El golpe de Estado de la Generalitat”. En él se podían leer cosas como:“Horas antes nos había chocado a varios periodistas observar que el coche del presidente Companys no ostentaba la bandera de la República, sino solamente la catalana”, o, “a las seis de la tarde, los Mossos de Esquadra nos invitaron a los periodistas a abandonar el Palacio de la Generalitat”.

Nadie, hasta más tarde, supo lo que acababa de acordarse en la reunión que había celebrado el Consejo: proclamar el "Estat catalá", rompiendo toda relación con el Gobierno central. En una palabra: declarar “la guerra al Estado español”
Al día siguiente de la declaración, el editorial de este periódico, bajo el epígrafe 
“¡Viva España!”, decía: “Los catalanes que representa la Esquerra quieren constituir el “Estat Catalá” en la República Federal (?) de España”. Hasta última hora son pérfidos, ruines, cobardes y calculistas”. 
“Iban todos armados. Algunos llevaban una soberbia pistola automática”.
La respuesta del presidente Lerroux no se hizo esperar, declarando el estado de guerra y asegurando que: 
“estaba en un momento de lucha y que estaba dispuesto a vencer”. Mientras, Companys llamaba a los suyos “para que vengan a Barcelona y defiendan la Generalitat del posible ataque del Ejército español”.
Las calles de Barcelona pronto se llenaron de jóvenes de Esquerra. 
“Iban todos armados –contaba ABC–. Algunos llevaban, además de una magnífica carabina Winchester, una soberbia pistola automática, a veces ametralladora”. La ciudad se convirtió en el escenario de la batalla entre el Ejército contra los Mossos de Esquadra y cientos de simpatizantes catalanistas. 
A la mañana siguiente, Companys, los consejeros de la Generalitat, el alcalde de Barcelona y varios concejales de Esquerra fueron detenidos en la sede del Gobierno. Las calles fueron quedando vacías de gente y todo fue volviendo a la normalidad. El general 
Domingo Batet redujo la sublevación iniciada por Companys con un mínimo derramamiento de sangre. 
Mas tarde, después de que el general Franco entrase victorioso en Barcelona, el recién derrotado Gobieno de la República en 1939 fue testigo de la encarcelación, juicio, y fusilamiento de Lluis Companys en el castillo de Montjuic 
(15 de octubre de 1940). Éste después de haber huido como un cobarde a Francia dejando a los suyos a su suerte o el pueblo que él decía defender tuvo un momento (sería el único de valentía durante su vida) admitiendo su culpa y diciendo estas palabras en el foso de santa Eulalia del castillo de Montjuic sin querer que se le pusiera una venda en los ojos:
“Demano perdó a la meva terra que tant l'he fet patir” (“Pido perdón a mi tierra que tanto le he hecho sufrir”)
“Per Catalunya!” (“¡Por Cataluña!”). 

  Companys en el juicio de Montjuic.

               

Companys en 1936, hizo fusilar a todos los militares sublevados a su causa nacionalista.

Recordemos que eran 8 generales (incluido Manuel Goded y Ferran), 7 coroneles, 10 tenientes-coroneles, 31 comandantes, 56 capitanes, 71 tenientes y 16 alférez. También hizo ejecutar 48 médicos, 51 abogados, 29 ingenieros, 16 farmacéuticos, y cientos de ciudadanos de diversas profesiones, estudiantes, funcionarios, y trabajadores de toda edad y sexo, sin contar los miles de asesinatos que se cometieron impunemente bajo  su Gobierno, por los que ERC aún no ha pedido perdón.

Tristemente el nacionalismo ha olvidado esta parte de la historia.

Por ejemplo, más abajo se puede ver, con fecha de 19-11-1938, y confirmada por el Presidente Lluís Companys el 10-12-1938: pena de muerte a 7 hombres y 6 mujeres. Gracias a Dios esta vez el mandato de Companys no se cumplió, porque huyó ante la llegada de los nacionales el 26 de enero de 1939. Luego un año más tarde ya sabemos el triste final de este genocida reconvertido a héroe en esta incomprensible Catalunya moderna. 

               

Mañana 15 de octubre se cumple la efeméride de la sentencia a muerte de Lluís Companys en 1940, ese mismo año y poco después, fallecería también en el exilio el presidente del gobierno de la II República Española, Manuel Azaña

 

Curiosamente las similitudes de estos actos y las coincidencias con los actuales pasos en las fechas del denominado procés independentista, nos llevan a recordar ciertas historias que algunos no consideran o pretenden recordar.

 

J.L.N.G, 14/10/14. “El Eco de la Historia”. 969602_430580543722053_2127722024_n.jpg - 6.11 kB  

“Periodismo es difundir aquello que alguien no quiere que se sepa."

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar